A una semana de asumir el poder, el futuro presidente de Colombia, Alvaro Uribe, levantó un polvorín político al reafirmar su decisión de revocar el Congreso instalado hace poco más de 10 días y anticipar elecciones para reducir el legislativo, pese a la seria resistencia de un sector parlamentario.
Uribe se reunió el miércoles con un grupo de congresistas para anunciarles que buscará un acuerdo que permita convocar a comicios legislativos y que impulsará un referendo, antes de fin de año, para consultar a los colombianos para que decidan si apoyan que el parlamento, de dos Cámaras con 268 legisladores, se reduzca a una sola con 150.
"El presidente dijo que una vez se definiera la nueva composición del Congreso, ésta se haría sin defraudar al país", declaró el futuro ministro del Interior y de Justicia, Fernando Londoño, quien reconoció que "si hay un anticipo de elecciones sería una revocatoria con otro nombre".
Uribe, quien prometió un gobierno austero y de lucha contra la corrupción, sostiene que Colombia no puede continuar con un Congreso que cuesta 240 millones de dólares cuando para vivienda social sólo hay 60 millones de dólares.
"Me parecería absurdo tratar de revocar o de reducir el período de un Congreso que se ganó legítimamente su mandato en las urnas. Al Congreso lo elegimos con 10 millones de votos, al presidente con cinco millones", aseguró el senador Guillermo Chávez.
Roberto Camacho, representante a la Cámara por el gobernante Partido Conservador, calificó como "una grandísima tontería" de Uribe "ponerse a dar esa pelea" cuando el país tiene graves problemas económicos y de violencia.
El representante liberal Jesús García advirtió que si hay revocatoria para el Congreso también se podría plantear para el Ejecutivo: "Si nos van a tener amenazando con que hay que revocar el Congreso, lo mejor es que adoptemos un régimen parlamentario para que los colombianos cambien de Gobierno y de parlamento cuando no responda a las expectativas".