La presión para que el presidente de Nigeria, Umaru YarAdua, hospitalizado desde noviembre pasado en Arabia Saudí, renuncie o transfiera el poder a su vicepresidente, tal como indica la constitución nigeriana, se intensificó hoy pese a una entrevista con la BBC en la que el presidente dijo estar recuperándose.
La entrevista telefónica concedida por YarAdua, aparentemente para desmentir rumores difundidos este lunes de que había muerto, no logró disuadir a sus críticos, que se trasladaron a Abuya para una marcha de protesta contra su intención de aferrarse al poder pese a su enfermedad.
YarAdua, de 58 años, se encuentra ingresado desde el 23 de noviembre pasado en un hospital saudí donde es atendido de una pericarditis aguda (inflamación de los tejidos del corazón) y en sus primeras declaraciones desde su hospitalización, confirmó que está sometido a tratamiento y que el proceso de recuperación marcha bien.
Su prolongado silencio y el hecho de que no pidiese a su vicepresidente, Goodluck Jonathan, que le sustituyese durante su ausencia por enfermedad ha generado temores de una crisis constitucional en Nigeria, el país de mayor población de frica (150 millones de habitantes).
La masiva manifestación de hoy en la capital federal nigeriana estuvo liderada por el Premio Nobel de Literatura 1986, Wole Soyinka, e incluyó a numerosas organizaciones de la sociedad civil bajo la égida del llamado "Grupo Salvemos a Nigeria" (SNG, en inglés).
"Esta manifestación es un llamado al despertar de nuestra larga hibernación del Harmattan (temporada de sequía invernal caracterizada por el viento de ese nombre) a la primavera de la participación popular y el buen gobierno", dijo Soyinka en el inicio de una marcha multitudinaria hacia la Asamblea Nacional, que hoy debate la falta de transferencia del poder por parte de YarAdua.
Soyinka no se limitó a este sólo asunto y afirmó asimismo que "la Nación está cansada de las ejecuciones extrajudiciales, la creciente corrupción en la administración pública y el inaceptable nivel de desempleo de nuestra población".
Paradójicamente, la decisión de YarAdua de hablar, 50 días después de su traslado médico a Arabia Saudí, parece haberlo perjudicado más ante la opinión pública nigeriana ya que sus críticos le reprocharon haber elegido un medio extranjero para dirigirse a su pueblo.
Desmintiendo los rumores de su fallecimiento o de que había sufrido lesiones cerebrales que no le permitían reconocer ni siquiera a su esposa, YarAdua dijo al servicio en idioma hausa de la BBC que su tratamiento progresa y espera volver muy pronto a Nigeria.
"Confío en que muy pronto va a progresar mucho mi recuperación, lo que me permitirá volver a casa. Quiero agradecer en este momento a todos los nigerianos sus oraciones por mi recuperación y por el país", dijo el gobernante nigeriano.
No obstante, la elección de la BBC por parte de YarAdua fue tildada por el Congreso para la Acción (AC), el principal partido de oposición nigeriano, de "el último ejemplo del desprecio con que los líderes nigerianos tratan a su pueblo".
"Es inconcebible y una falta total de consideración para los nigerianos que su presidente haya elegido un medio extranjero para hablarles en un momento tan crítico como éste", señala el AC en un comunicado en el que también afirma que la acción de YarAdua es "un vestigio de la mentalidad colonial tan común entre líderes africanos".
"Aparentemente, la intención del Presidente YarAdua en su entrevista con la BBC fue dirigirse a los extranjeros. Pues ahora, debe hablar a sus compatriotas, los nigerianos, a través de la Agencia de Noticias de Nigeria, las estaciones de radio nacionales o los periódicos locales. Cualquier otra cosa es totalmente inaceptable", completa el comunicado de AC.