A través de la música, la poesía o el deporte, los latinoamericanos que cumplen condena en las cárceles españolas prepararan su salida de prisión y su reinserción en la sociedad gracias a novedosos programas educativos y culturales.
Aprender a leer y a escribir, cursar una carrera universitaria, estudiar idiomas, informática o participar en talleres de formación, deportes y creación artística son algunas actividades a las que los presos pueden acceder, voluntariamente, mientras cumplen sus condenas.
En esa línea trabaja el centro penitenciario de Soto del Real, al norte de Madrid, que acoge a cerca de 2.000 convictos, de los que un 33 por ciento son extranjeros procedentes de 70 países.
La prisión cuenta, entre otras infraestructuras, con instalaciones deportivas, bibliotecas, aulas de informática y de idiomas e incluso con un auditorio donde se representan obras musicales y teatrales.
Según sus responsables, 425 de los internos acuden diariamente a clases de educación primaria y secundaria, y 150 preparan el acceso o cursan ya licenciaturas a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), lo que constituye un valioso ejemplo de reinserción social.