El primer ministro palestino, Salam Fayad, viajará a Alemania la próxima semana al frente de una delegación de empresarios de esos territorios, informó hoy el titular alemán de Asuntos Exteriores, Frank Walter Steinmeier.
En su discurso inaugural de las Conversaciones de Kronberg, foro sobre Oriente Medio que organiza cada año la Fundación Bertelsmann, Steinmeier destacó que la visita de Fayad, el próximo día 23, tendrá necesariamente un contenido económico porque "hay que mejorar las condiciones de vida de la población palestina".
"Eso significa mejorar el presupuesto del Gobierno palestino y sobre todo fortalecer a las empresas palestinas, que deberán tener un papel fundamental en el futuro Estado palestino", agregó.
Precisó que Alemania quiere ayudar a los palestinos en esa tarea, facilitando los contactos entre empresas palestinas y europeas y el acceso a los mercados internacionales.
"Espero que la visita del primer ministro Fayad y su delegación se traduzca en acuerdos empresariales concretos", señaló.
La mejora de las condiciones de vida del pueblo palestino y de la seguridad en los territorios y frente a Israel son, a juicio del jefe de la diplomacia alemana, los dos grandes desafíos del Gobierno de Fayad y claves del éxito del proceso de paz.
En su opinión, "israelíes y palestinos deben percibir que las negociaciones les brindan mejoras tangibles, en prosperidad y en seguridad. Sólo así tendrá credibilidad el proceso de paz".
Steinmeier sostuvo que la conferencia sobre Oriente Medio de Annapolis (Estados Unidos) abre nuevas esperanzas para la paz, pero recordó que las esperanzas no bastan por sí solas.
"Estamos en una fase crítica y decisiva y es importante que en esta fase los protagonistas del proceso muestren determinación y disposición a sellar compromisos, aunque sean dolorosos", declaró.
En el caso palestino, el gesto requerido por Steinmeier es la seguridad y control de los grupos violentos; en el israelí, el fin de la política de asentamientos.
Al respecto, precisó que "los asentamientos son una cuestión compleja para ambas partes, pero, si en verdad queremos una solución basada en dos Estados, los asentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania tienen que parar".
"Sé muy bien que la congelación de los asentamientos resulta doloroso para Israel, especialmente en los alrededores de Jerusalén, pero de lo que aquí se trata es de una cuestión de credibilidad para todo el proceso negociador", resaltó.