La procesión de los Cristos que se celebró hoy como cada Jueves Santo en la población salvadoreña de Izalco, en el oeste del país, conjuga el fervor religioso con las tradiciones heredadas de la cultura maya.
Durante 16 horas, cientos de feligreses recorren esta localidad situada a 65 kilómetros al oeste de San Salvador cargando once imágenes de Jesucristo adornadas con palmas, flores de coyol (fruta típica) y velas que acompañan a la de un Nazareno y la cruz de plata, en una procesión que concluye en la mañana del Viernes Santo.
"En la procesión de los Cristos la fe y la cultura se unen, el pueblo se une y sobre todo la cultura indígena", explicó a Efe el párroco de la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores de Izalco, Pablo de Jesús Calderón.
"Las cofradías se hacen presentes para acompañar al 'Cristo Nazareno'", señaló, por su parte, Franklin Velásquez, presidente de la Hermandad de Jesús Nazareno, que desde hace más de 200 años es una de las encargadas de organizar esta peregrinación.
Durante el recorrido, al menos 50 hombres se turnan por tramos para llevar sobre sus hombros la pesada imagen del Nazareno, que deberá ser cargada unas seis veces por cada una de las cofradías durante lapsos de al menos 15 minutos.
Actualmente, unas 20 cofradías acompañan la procesión, durante la cual muchos de sus integrantes visten trajes típicos y destacan el profundo arraigo indígena de esta tradición.
"Es una tradición indígena ante todo. Vamos representando la raza indígena", señaló Nohemí de Rivas, quien lleva 52 años participando en esta actividad, que consideró de "mucho fervor".
Ataviada con un atuendo indígena y cargando palmas y otros frutos locales, indicó que representaba junto a otras de sus compañeras a la cofradía de Santa Teresa, de la Virgen de Dolores y del Santo Niño de los Inocentes, algunas de las participantes este día.
Y aunque muchos de los asistentes atribuyen su participación al "fervor religioso", Irma Marina, de 27 años, aseguró que lo hace por una tradición que heredó de sus padres y espera transmitir a sus hijos.
Mientras, José Luis, un campesino que desde hace 35 años asiste a esta procesión, aseguró que camina para pedir "mejores semillas".
"Que tengamos suficientes granos, fríjoles, maíz, para que nuestras tierras no sean completamente maltratadas", añadió mientras cargaba la imagen del Cristo de los Inocentes.
Señaló que también le pide a sus "tatas" (ancestros indígenas) para que se mantenga la fe en Jesucristo.