Las manifestaciones antiestadounidenses, como la ausencia del notable e inevitable Nelson Mandela o de toda etapa popular u simbólica, testimoniaron ayer en Sudáfrica el poco entusiasmo y las dudas de la población con respecto al presidente estadounidense, George W. Bush en el tercer día de su gira por Africa.
En Pretoria como en El Cabo, varios miles de personas afrontaron el frío del invierno austral para manifestar su hostilidad a la presencia del presidente estadounidense en Sudáfrica, o a la política norteamericana.
Pacifistas, comunistas, musulmanes, anarquistas, hippies, las marchas fueron heteroclitas, pero tenían en común la misión de recordar que Sudáfrica fue estos últimos meses, con sus esfuerzos tanto diplomáticos como en las calles, uno de los focos de oposición a la política exterior estadounidense en Africa.
"Vete! Estamos cansados de tanto matorral ("bush" en inglés) en Africa!", se podía leer en los carteles que esgrimía la multitud. En otros se acusaba al presidente Bsuh de querer "acaparar las riquezas petroleras de Africa" o de querer hacer de Pretoria "el policía de Estados Unidos en Africa".
En tanto, Morgan Tsvangirai, líder de la oposición zimbabuense, acusó al presidente sudafricano, Thabo Mbeki, de "informar falsedades" a Bush.
Según Tsvangirai, Mbeki hizo "declaraciones falsas y maliciosas" cuando dijo a Bush que existen negociaciones entre la gubernamental Unión Nacional Africana de Zimbabue (ZANU) y el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MCD), que él preside.
Mbeki dijo a la televisión sudafricana haber informado a Bush que el partido gobernante en Zimbabue y la agrupación de Tsvangirai habían comenzado conversaciones con el objeto de resolver la crisis política y económica que azota al país.