El Partido de los Trabajadores (PT), del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, concluyó ayer su convención con un mensaje de unidad y decidió dejar para después de las elecciones el juicio a dirigentes acusados de corrupción.
El décimo tercer Encuentro Nacional del PT, que comenzó el viernes, también ratificó hoy su respaldo a la reelección de Lula, que todavía no ha anunciado públicamente su intención de competir para un nuevo período presidencial de cuatro años.
En octubre los brasileños elegirán presidente, gobernadores de los 27 estados, diputados y senadores del congreso federal.
EL PT clausuró su encuentro "bajo el signo del consenso", unido en torno de su proyecto de reelección del presidente y "en defensa del partido en cuanto a institución democrática, popular y socialista", señaló en un comunicado. El encuentro reunió a un millar de delegados entre dirigentes nacionales, gobernadores, parlamentarios y alcaldes del partido.