La justicia de Argentina condenó ayer a 15 años de prisión al sacerdote católico Julio César Grassi, al hallarlo culpable de un caso de abuso sexual agravado y corrupción de menores.
El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón, situado a las afueras de Buenos Aires, resolvió; sin embargo, que Grassi no irá a prisión hasta que la sentencia se haga firme por un tribunal de Casación, aunque en ese período el sacerdote no podrá ni salir del país ni contactarse con menores.
El religioso también tendrá la obligación de presentarse una vez por mes ante el tribunal, según estableció el veredicto, que se dio a conocer después de nueve meses de un juicio oral por el que desfilaron 130 testigos.
Grassi había sido acusado por tres casos de abuso sexual y corrupción de menores, de los que sólo uno fue dado por probado por el tribunal.
La Fiscalía había pedido 30 años de prisión para el padre Grassi, siete menos que lo solicitado por la querella, mientras que la defensa exigió la absolución del sacerdote al considerar que no había pruebas de las acusaciones en su contra.