Una corte del Estado brasileño de Pará ratificó la pena de 27 años de cárcel para el asesino confeso de la monja estadounidense Dorothy Stang, una activista de los derechos humanos y la ecología muerta a balazos en 2005.
El segundo juicio del brasileño Rayfran das Neves Sales, asesino confeso de la religiosa, terminó al filo de la medianoche del lunes en la ciudad de Belén, capital del Estado de Pará (norte) y el tribunal mantuvo la misma sentencia fijada en diciembre de 2005 en un primer proceso.
Según informó el Tribunal de Justicia del Estado de Pará en un comunicado, "los jurados por unanimidad de votos (7 a 0), acataron la tesis de la parte acusadora, reconociendo al reo como ejecutor de la muerte de la misionera Dorothy Stang".
El Código Penal brasileño establece que todo reo de pena superior a 20 años de prisión tiene derecho a un segundo juicio.
Esta vez das Neves Sales afirmó que mató a la religiosa de 73 años de edad en defensa propia porque "se sentía amenazado".
Este segundo juicio se prolongó por unas 14 horas hasta que por unanimidad la corte de siete magistrados acató la tesis de la parte acusadora, según la cual Neves mató a Stang "con promesa de recompensa".
Stang era un misionera católica de la Pastoral de la Tierra que trabajaba en los alrededores de Anapu, a unos 300 kilómetros de Belén, donde fue muerta de nueve balazos.
La monja y activista social defendió durante 40 años la explotación sostenible de la selva amazónica en un territorio apartado, que es escenario de una desigual guerra de intereses por la posesión de la tierra entre hacendados, madereras y campesinos e indígenas.
El ministerio Público de Pará acusaba a Neves de homicidio doblemente calificado. Según los autos del proceso, los autores intelectuales del crimen fueron hacendados de Pará que pagaron 50.000 reales (unos 28.000 dólares) a los pistoleros.
En juicios previos oros de los sicarios confesos, Amair Feijoli da Cunha y Vitalmiro Bastos de Moura, fueron condenados a 17 y 18 años de cárcel, respectivamente.
Otro pistolero, Clodoaldo Batista, fue condenado a 17 años de cárcel y ayer fue presentado por la defensa.
Neves admitió que fue el ejecutor del asesinato, pero negó haber recibido un pago.
Según el fiscal Edson Cardoso de Souza, ese argumento sería una estrategia de la defensa para proteger a los hacendados Vitalmiro Bastos de Moura y Regivaldo Pereira Galvao, también procesados por el mismo caso.
Bastos de Moura fue condenado en mayo pasado a 30 años de prisión y espera un segundo juicio, mientras Pereira Galvao no ha sido juzgado.
Según distintos testigos de la parte acusadora, la religiosa había sido amenazada de muerte en varias oportunidades por latifundistas de la región.
Stang, nacida en Estados Unidos y naturalizada brasileña, dirigía en Anapu un proyecto para asentar a campesinos sin tierra, con el apoyo de entidades oficiales brasileñas.