La Estatua de la Libertad reabrió ayer al público, mientras estadounidenses en todo el país celebraron el Día de la Independencia con fuegos artificiales y barbacoas, meses después de que la supertormenta Sandy inundase la islita en la que se alza el monumento en la bahía de Nueva York.
Una muchedumbre se congregó para el feriado y la ceremonia de reapertura en Liberty Island con funcionarios federales y el alcalde de Nueva York. Las colas se extendieron por cuadras en espera del transbordador, que salió de Battery Park, en Manhattan, a partir de las 8:30 de la mañana.
Algunas reparaciones a senderos de ladrillos y dársenas proseguían, pero gran parte de las labores han sido completadas desde que Sandy azotó las 4.8 hectáreas del parque nacional.
La estatua soportó la tormenta de octubre del año pasado, pero la pequeña isla donde está el monumento se dañó severamente.
Se rompieron barandales y muelles, las piedras que constituyen el pavimento fueron levantadas y se inundaron inmuebles. La tormenta también destruyó sistemas eléctricos y bombas de aguas residuales.