Un nuevo distrito electoral en el sur de San Diego de mayoría hispana y afroamericana puede ser la oportunidad para que estas comunidades se hagan oír, aunque hay quienes piensan que ambas minorías tienen distintos paraeses.
En opinión de críticos, el nuevo mapa, aprobado esta semana por el Consejo de Supervisores del Condado de San Diego dominado por funcionarios republicanos y blancos, diluye el poder del voto hispano al dividir a comunidades latinas.
La propuesta aprobada deja el Distrito 1 como un área en el que el 51.84% de la población en edad de votar está conformada por grupos considerados tradicionalmente como minorías, el 43.56% hispano y el 8.28% afroamericano.
La abogada Lori Shellenberger, de Unión de Libertades Civiles (ACLU), dijo que el nuevo distrito incrementará el poder político de hispanos y afroamericanos, y que su adopción también muestra que el Consejo de Supervisores puede cambiar cuando recibe presión de los ciudadanos.