Los sublevados que aún mantienen el control de la segunda ciudad de Costa de Marfil, Bouaké, tras una breve incursión el lunes por parte de las fuerzas leales al Gobierno en medio de combates, ahora han prometido lanzar una contraofensiva.
“Nos preparamos para hacer una ofensiva, es la estrategia que vamos a seguir desde ahora”, dijo un representante de los soldados amotinados, el sargento Cherif Ousmane.
El sargento señaló que los amotinados se habían contenido mientras continuaban las negociaciones con el Gobierno a través de los mediadores de la Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental.
Los intentos de pactar un alto el fuego fracasaron el domingo, ante la negativa del presidente marfileño, Laurent Gbagbo, a autorizar la firma de un acuerdo.
Al menos 12 personas, entre civiles y militares, murieron y 58 resultaron heridas durante los intensos combates que libraron entre el domingo y el lunes los soldados leales al gobierno central y los militares rebeldes en Buaké, informaron anoche fuentes concordantes.
Un periodista de la AFP en Buaké contabilizó ocho muertos: un ladrón ejecutado el domingo por los amotinados, tres cadáveres carbonizados que no fueron identificados y dos cuerpos de civiles y otros dos de combatientes, delante de la Escuela Nacional de suboficiales (ENSOA), al este de la ciudad.