Con flores, retratos y pancartas con la leyenda “no tengo miedo”, miles de rusos marcharon por las calles de Moscú en recuerdo del político opositor Boris Nemtsov, cuya muerte a tiros estremeció a la oposición.
El presidente ruso Vladimir Putin ha marginado e intimidado a sus adversarios políticos con cárcel y exilio desde las protestas masivas de Moscú en 2011 y 2012. Nemtsov, de 55 años, era uno de los pocos dirigentes que no se había dejado intimidar.
Los manifestantes marcharon al puente cerca del Kremlin, donde Nemtsov fue abatido el viernes.