El ministro-presidente de la región de Bruselas, Rudi Vervoort, reavivó la polémica suscitada por no haberse evacuado el metro de la capital belga tras conocerse el atentado en el aeropuerto de la ciudad el 22 de marzo, al confirmar que hubo un intercambio de llamadas tras esas primeras explosiones.
Vervoort confirmó en un programa de la cadena pública francófona RTBF que "se intercambiaron llamadas telefónicas" antes de las 6.50 el día de los atentados para saber qué convenía hacer con el metro cuando acababan de registrarse explosiones en el aeropuerto, aunque no dio detalles sobre los participantes en esas conversaciones, informó la agencia Belga.
Las autoridades belgas recibieron críticas por no ordenar, después del atentado en el aeródromo, la evacuación del metro de Bruselas, donde poco después se inmoló otro terrorista a la altura de la estación de Maelbeek, próxima a las instituciones de la Unión Europea.
El ministro belga de Interior, Jan Jambon, afirmó el 25 de marzo en el Parlamento que la decisión de evacuar el metro de Bruselas se había tomado a las 6.50 GMT tras las explosiones en el aeródromo.
En cambio, la sociedad que gestiona los transportes públicos de la capital, la STIB, dijo al día siguiente que no había recibido ninguna instrucción del Gobierno federal para cerrar el metro después del primer atentado.
"En ese momento no disponíamos de información suficiente. Hay que darse bien cuenta de en qué situación de crisis nos encontrábamos", apuntó Vervoort, y añadió que el metro "no era la única infraestructura que presentaba un riesgo potencial elevado", sino que también había otras como la red de transportes públicos en la superficie o los ferrocarriles.
El responsable de la región de Bruselas también informó de que el metro, que desde el atentado no ha recuperado aún su funcionamiento normal, operará desde mañana aproximadamente a un 75 % de su capacidad.