El coronel Adilson Monteiro, jefe de la Fuerza Nacional de Seguridad de Brasil, renunció a su cargo después de haber difundido una carta con duras críticas al Gobierno y a la presidenta Dilma Rousseff, informaron ayer fuentes oficiales.
La exoneración de Monteiro, que era uno de los responsables por la organización del operativo de seguridad para los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Río de Janeiro en agosto próximo, entre otros asuntos, fue publicada ayer en el Diario Oficial.
Aunque no se aclaran los motivos, el propio Monteiro los explicó en una carta que envió hace unos días a otros miembros de la Fuerza Nacional de Seguridad, difundida por la prensa.
"Mi familia lo exige, pues no se precisa ser muy inteligente para saber que somos dirigidos por un grupo sin escrúpulos, incluyendo a la presidenta de la República", indica el coronel, quien añade que se siente "avergonzado" por esa situación.
Monteiro sostiene que pasaba por un "conflicto ético, al servir a un Gobierno con tamaña complejidad política" y del cual dijo que "no está interesado en el país, sino en mantener el poder".
En una nota oficial, el Ministerio de Justicia afirmó que las declaraciones del coronel "son muy graves" y pudieran suponer "una falta disciplinaria y un gesto de deslealtad administrativa".