Cientos de embarcaciones sumergidas y miles de ofrendas que yacen ocultas en mares, ríos, lagos, cenotes y cuevas y que forman parte de la riqueza cultural de México son cada año presa codiciada de los cazatesoros marinos.
Pilar Luna, pionera de la arqueología subacuática en México, aseguró que se tienen registrados hasta 250 embarcaciones hundidas en la zona del Golfo de México y del Caribe mexicano, pero se estima que existen miles de naves que naufragaron en las costas del país.
Además, se han contabilizado una treintena de zonas de ofrendas en cenotes y cuevas inundadas en donde civilizaciones como la maya depositaban cuerpos, objetos personales y alimentos para cumplir con sus rituales espirituales.
Según Pilar Luna, especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y dedicada durante más de 30 años a la investigación y preservación del patrimonio cultural sumergido, los tesoros de México están expuestos a la rapiña y el saqueo por parte de aventureros que borran las huellas de los antepasados.