- 25 de mayo son las elecciones presidenciales en Colombia, donde Juan Manuel Santos busca la reelección.
Hechos
- Las encuestas de intención de voto no son muy favorables a Ramírez, quien en el último sondeo de la firma Gallup obtuvo el tercer lugar, con el 11.2%, situación que no le asusta.
- La candidata dijo que si el país vuelve los ojos al campo no solo podrá resolver los problemas sociales actuales, sino que además podrá garantizar la seguridad alimentaria de los colombianos.
Guerrilla critica admisión de presos de Guantánamo
- Las Farc criticaron que el Gobierno colombiano se plantee la posibilidad de recibir presos de Guantánamo a pesar de la situación de hacinamiento y violación de derechos humanos fundamentales que, denunciaron, existe en las cárceles del país suramericano.
- El pronunciamiento de la guerrilla sobre la admisión de reclusos de Guantánamo fue divulgado por su equipo de paz en La Habana dentro de un comunicado que censura la grave situación de la población carcelaria en Colombia, la corrupción, los malos manejos y el sadismo del régimen penitenciario.
- Con esta problemática irresoluta se atreven a manifestar disposición para recibirle a EE.UU. presos de Guantánamo y solo esperan que, lo afirma el embajador de Colombia en Washington, se planteen las recomendaciones para aceptarlas, tal es la obcecación, indicó el texto leído ante medios por el guerrillero Ricardo Téllez (alias de Rodrigo Granda).
Candidata conservadora promete un mayor diálogo
- La candidata conservadora a la presidencia de Colombia, Marta Lucía Ramírez, afirmó que si es elegida continuará los diálogos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) si esa guerrilla se compromete a respetar a la población civil durante la negociación, pero no permitirá que el proceso se prolongue en el tiempo.
- Ramírez, una abogada de amplia trayectoria en el Gobierno y en el sector privado, considera que la negociación con las Farc que se lleva a cabo desde noviembre de 2012 en La Habana debe basarse en los principios de verdad y justicia, con la garantía de que los hechos de violencia en los que ha estado involucrada esa guerrilla no se van a repetir.
Si hay algo que en Colombia es un búmeran político es la receta para terminar con más de cinco décadas de conflicto armado.
En el pasado, la oferta de paz en tiempos de campañas presidenciales, bien sea la salida negociada o la armada, hizo que candidatos como los conservadores Belisario Betancur, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe llegaran a la presidencia.

Y en el 2014, la paz vuelve y juega como fórmula para hacerse al primer cargo de elección del país. Por eso, desde que el presidente Juan Manuel Santos anunció que iría por la reelección, el proceso de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) se ha convertido en el caballo de batalla de su campaña.
Ha justificado su decisión de ir por un segundo mandato diciendo que “cuando se ve la luz al final del túnel no se da marcha atrás”. Y esta semana, durante la presentación de su programa de gobierno y a menos de un mes de las presidenciales, afinó la idea y dijo: “El segundo tiempo será el de la paz”.

El mandatario colombiano se ha jugado su carrera política por un nuevo proceso de paz con la guerrilla más antigua de América Latina, el cual arrancó en Cuba hace ya año y medio. Pero aquellos cálculos iniciales cuando con optimismo afirmaba que lograr un acuerdo para poner fin a un conflicto armado que ya cumple 50 años sería cuestión de meses, no se hicieron realidad.
De los seis temas que conforman la agenda de negociación se ha llegado a acuerdos parciales en dos de ellos (desarrollo agrario y participación política).
La pregunta sobre el futuro del proceso de paz es algo inevitable. Saber qué pasaría en caso de que Santos no sea elegido -algo que hasta el momento parece que no sucederá- le preocupa a muchos colombianos, tanto a los que están a favor de una salida negociada del conflicto como aquellos que prefieren una militar.
Tres de los cuatro rivales del presidente colombiano coinciden en que de ser elegidos, continuarían con los diálogos pero si se cumplen algunas condiciones diferentes a las que hoy día rigen la mesa de negociaciones.
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