Romney y Obama chocan en política exterior
Aunque el último debate directo se centró en la política exterior, ambos contrincantes repitieron sus desavenencias, como ha ocurrido en toda la campaña, en torno a la economía estadounidense.
El presidente Barack Obama desafió decididamente a Mitt Romney en política exterior en el tercer y último debate de campaña efectuado la noche del lunes y lo acusó de exhibir "un liderazgo equivocado y temerario que no tiene una postura''.
El republicano respondió tranquilamente: "Atacarme no es una agenda'' para hacer frente a un mundo peligroso.
Cuando restan 15 días a la campaña presidencial que increíblemente está muy reñida a estas alturas, Romney también tomó la ofensiva. Cuando Obama dijo que Estados Unidos y sus aliados habían impuesto fuertes sanciones a Irán para detener el desarrollo de armas nucleares, el republicano declaró que Estados Unidos debió hacer más. Declaró en repetidas ocasiones que ``estamos cuatro años más cerca de un Irán nuclear''.
Aunque el último debate directo se centró en la política exterior, ambos contrincantes repitieron sus desavenencias, como ha ocurrido en toda la campaña, en torno a la economía estadounidense, el principal tema según las encuestas, así como en energía, educación y otros aspectos internos.
Obama y Romney coincidieron en más de alguna ocasión en la política exterior. Cada cual manifestó su apoyo inequívoco a Israel cuando se les preguntó cuál sería su reacción si el Estado hebreo fuera atacado por Irán.
"Si Israel fuera atacado, nosotros los apoyaríamos'', dijo Romney momentos después de que Obama prometiera: ``Estaré con Israel si fuera atacado''.
Ambos se opusieron directamente a un involucramiento directo del ejército estadounidense en las acciones para deponer al presidente sirio Bashar Assad.
Los dos candidatos estuvieron sentados a una mesa semicircular en su último encuentro cara a cara con miras a las elecciones del martes 6 de noviembre. Los primeros momentos del debate carecieron de las acusaciones y tuvieron pocas de las interrupciones que marcaron el encuentro de la semana pasada, cuando Obama necesitaba recuperarse de la sombría actuación que tuvo en el primero del 3 de octubre.