La presidenta Dilma Rousseff insistió que la misoginia influyó en la decisión de un juicio político en su contra, al argumentar que está segura de que sería tratada de forma diferente si fuera hombre.
Rousseff, la primera mujer en ejercer el máximo cargo del país, hizo los comentarios tras la apabullante votación de 367 votos contra 137 en la cámara baja del Congreso para continuar con el proceso para su destitución.
"Han tomado una actitud hacia mí que no tomarían con un hombre". "Lamento profundamente el nivel de prejuicio contra las mujeres", aseguró.
Las feministas tacharon de sexistas los discursos y señalaron que legisladores portaban letreros que decían "Chao, querida".
Rousseff dijo a la prensa que cree que la cultura misógina muy enraizada en Brasil es un "fuerte factor en este tema".
La presidenta es acusada de utilizar tácticas presupuestarias ilegales para mantener al Gobierno a flote durante la recesión. Dijo que gobiernos previos utilizaron las mismas políticas y catalogó de "golpe" al juicio político.