Rusia ha apelado hoy a la colaboración internacional y luchar contra el yihadismo superando las diferencias "al igual que se hizo con el nazismo".
"De la misma forma que superamos nuestras diferencias y luchamos contra el nazismo, debemos hacerlo contra el yihadismo", reclamó el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, durante la sesión de apertura en Belgrado de una cumbre de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
Lavrov también pidió abandonar "peligrosos juegos" con terroristas para "tener una influencia regional", en lo que parece una clara referencia a Turquía, un país con el que las relaciones bilaterales han quedado muy dañadas tras el derribo de un caza ruso por parte de aviones turcos la semana pasada.
El ministro pidió que no se "distinga entre buenos y malos" a la hora de hablar de terrorismo e insistió en que ningún grupo extremista puede sentarse a la mesa de negociación en un proceso de paz en Siria.
Lavrov pidió incluir países del Oriente Medio en la lucha para derrotar el Estado Islámico (EI) y otros grupos terroristas.
"Es hoy la principal prioridad y todo lo demás debe ser supeditado a ello. Es como en su tiempo la lucha contra los nazis", dijo el ministro ruso.
"No podemos permitir que los terroristas saquen beneficio del comercio ilegal de distintas mercancías. No podemos tener éxito si otros nos ponen obstáculos, como fue en el caso del ataque aéreo a Siria", indicó.
Rusia ha acusado a Turquía, y directamente a su presidente, Recep Tayyip Erdogan, de beneficiarse del contrabando del petróleo que los yihdistas extraen en las zonas que controlan en Irak y Siria y que les sirve para financiarse.
El jefe de la diplomacia rusa habló de la necesidad de acabar con los grupos terroristas en Siria y advirtió de que el yihadismo es una amenaza para todo el mundo.
"Los ataque bárbaros de París, acontecimientos en Kabul, en Bagdad, muestran con claridad que crecen las amenazas terroristas. Es un reto grande y una amenaza para toda la civilización humana e intentamos reforzar la lucha contra ello", dijo.
En esa lucha, pidió más interconexión entre los distintos países y regiones, especialmente con el sur del Mediterráneo, y opinó que Europa no puede tomarse el lujo de centrarse en sus problemas como si no existiera el resto del mundo.
Así, afirmó que Europa no sólo influye en los países vecinos, sino que se ve afectada por lo que ocurre en ellos, y puso como ejemplo la crisis de los refugiados.
Pidió que se buscara el origen de conflictos que, dijo, muchas veces tienen que ver con la intromisión desde afuera en los asuntos políticos de esos países.
Erdogan se defiende
Involucrar a su familia en las acusaciones de tráfico de petróleo con el Estado Islámico es "inmoral", ha dicho el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en referencia a las acusaciones de Rusia.
"Mezclar a mi familia en este asunto es algo muy inmoral que antes ya hizo la televisión iraní", dijo el mandatario en un discurso en Ankara ante un sindicato turco, según informa la agencia semipública Anadolu.
Erdogan aseguró que en aquella ocasión habló con un ministro iraní para advertirle de que "Irán pagaría un alto precio" si continuaban emitiéndose estas informaciones, que calificó de "calumnias y mentiras", con el resultado que al cabo de diez días "se eliminaron".
El Ministerio de Defensa ruso aseguró ayer que "un hijo" de Erdogan, dueño de "una empresa energética", sería responsable de la compraventa de petróleo extraído por la organización terrorista Estado Islámico y exportado a través de Turquía al puerto mediterráneo turco de Ceyhan.
Según publicó el diario opositor Cumhuriyet el año pasado, Burak Erdogan, uno de los cuatro hijos del presidente turco, es copropietario de la empresa MB Denizcilik que poseía entonces seis buques, aunque aparentemente ninguno de ellos petrolero.