El presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, se reunió con algunos deportados de Estados Unidos y México, y les prometió trabajar por su bienestar para que no emigren.
La obligación de este gobierno es trabajar por el bienestar de ustedes y lograr que vean en este país reflejadas las más grandes aspiraciones que tienen, de educación, salud, de alegría, de deporte en todos los espacios para que no emigren más, indicó el mandatario durante el encuentro que se realizó en la Residencia Presidencial.
Asimismo, indicó que las personas que deciden migrar tienen el derecho a que se les respete su calidad de personas.
Durante el encuentro, algunos de los participantes narraron las dificultades y vejámenes que sufrieron en el trayecto hacia Estados Unidos, entre ellas, secuestros, robos, violaciones sexuales y mutilaciones al caer del tren.
También exigieron más empleos y mejores oportunidades para salir adelante.
Uno de los participantes, que no se identificó, señaló que dos veces ha emigrado, la primera vez fue deportado de Estados Unidos y cuando regresé al país, no me adapté y decidí irme otra vez, en esa ocasión fui secuestrado en México, sufrí bastante.
Otra participante, que solo se identificó como Juana, destacó que en el camino que emprendió hace 13 años hacia Estados Unidos fue violada sexualmente dos veces, junto a una amiga y su hermana, quién cayó del tren y perdió sus dos piernas.
Tras escuchar algunos de estos relatos, Sánchez Cerén señaló que es muy difícil conocer estos sucesos, en especial, los casos de personas que quieren estar aquí en el país, pero no encuentran caminos (oportunidades).
Aseguró, que su gobierno está trabajando intensamente para resolver los dos problemas clave que impiden el desarrollo de El Salvador, la inseguridad y la falta de oportunidades, y así evitar que más salvadoreños emprendan el peligroso viaje hacia Estados Unidos. Casi tres millones de salvadoreños residen en el exterior, de los cuales unos 2.5 millones radican en EE.UU.