Una huelga de choferes de autobuses que exigen un aumento salarial en São Paulo, parecía perder fuerza mientras llegaba a su segundo día pero aun así causó un embotellamiento en la ciudad más grande de Brasil, tres semanas antes del inicio de la Copa del Mundo.
La asociación que representa a las compañías de autobuses de São Paulo, SP Urbanuss, informó que 60% de los más de 8,000 autobuses de la ciudad circulaban ayer. En el primer día del paro de labores, los huelguistas detuvieron casi la flota entera o usaron los vehículos para bloquear avenidas y calles.
Ante la ausencia de servicio, cientos de miles de personas permanecieron en sus hogares o buscaron otras maneras de llegar y volver de sus lugares de trabajo, como el saturado metro, camionetas tipo van de transporte público y trenes suburbanos.
El sindicato de choferes de autobuses indicó que la huelga lo tomó por sorpresa porque durante la presente semana se había acordado con SP Urbanuss un aumento salarial de 10%. “Pero algunos trabajadores que esperaban un incremento de 19% se rebelaron contra el sindicato” dijo un funcionario sindical.