Un helicóptero militar Mi-8 se estrelló ayer en la república rusa de Altái, en el sur de Siberia, y sus 11 ocupantes murieron, informó el Ministerio de Defensa. Entre los restos del aparato se encontraron los cadáveres de los tres miembros de la tripulación y los ocho pasajeros, en una zona montañosa de Altái, indicó la fuente. Este departamento había informado de que a las 08:30 horas de Moscú (04.30 GMT) se había perdido toda comunicación con el helicóptero y de que ocho horas más tarde habían sido hallados sus fragmentos.
El aparato efectuaba una misión de entrenamiento en vuelos de altitud y en relieve montañoso, agregó el ministerio ruso de Situaciones de Emergencia citado por la agencia. El Mi-8, que puede transportar a hasta 25 personas y está equipado con dos turbinas para un solo rotor, es muy utilizado en Rusia y lo fue en la ex URSS con fines civiles y militares. Desde su concepción en 1964, se fabricaron 8,000 ejemplares.
En los últimos años, en Rusia se han registrado decenas de accidentes de Mi-8, modelo que se fabrica desde hace más de 40 años y que conforma el grueso del parque ruso de helicópteros de transporte.