En Nazaret, la ciudad que vio crecer a Jesús, los cristianos festejan hoy la Nochebuena con el reto de preservar su identidad religiosa, minoritaria en Israel y en el seno de la comunidad árabe, de mayoría abrumadoramente musulmana.
Aunque la localidad Cisjordana de Belén acapara toda la atención en Navidad por albergar el lugar donde nació Cristo, Nazaret -enclavada en la bíblica región de Galilea- también se viste estos días de lucecitas y árboles con guirnaldas y estrellas.
Allí, no sólo participan en las celebraciones navideñas los cristianos, sino también algunos musulmanes y judíos llegados de localidades vecinas, explicó la periodista francesa Catherine Dupeyron, autora del libro "Cristianos en Tierra Santa".
Pero el ambiente festivo no logra ocultar que muchos seguidores de Jesús rezarán en estas fechas por salvaguardar el futuro de su fe en una tierra donde fueron mayoría durante siglos.
"Ahora vamos hacia la desaparición y a nadie en el mundo le importa", lamenta el octogenario Fuad Farah, en la Basílica de la Anunciación, construida donde la tradición sitúa la visita del Arcángel Gabriel a la Virgen María.