Los líderes de la OTAN abrieron sus puertas ayer a siete países ex comunistas del este de Europa, expandiendo el pacto de defensa de la Guerra Fría hacia los otrora aliados de la ex Unión Soviética.
El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), George Robertson, anunció al inicio de la cumbre de dos días en Praga que el bloque de 19 países abrió sus puertas a Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia, ampliando su pacto de seguridad desde el Báltico hasta el Mar Negro.
"Al darle la bienvenida a siete miembros, no sólo aumentaremos nuestra capacidad militar; refrescaremos el espíritu de esta gran alianza", dijo el presidente estadounidense, George W. Bush, a los otros líderes.
El presidente checo, Vaclav Havel, anfitrión de la cumbre, declaró: "La era en la que los países estaban divididos por la fuerza en esferas de influencia, o en la que los más fuertes solían subyugar a los más débiles, ha llegado a su fin".
Los recién llegados tomarán sus sitios en el 2004 junto a Polonia, la República Checa y Hungría, que en 1999 se convirtieron en los tres primeros países del antiguo Pacto de Varsovia en unirse al pacto de defensa de Occidente.
Robertson insistió en que la expansión de la OTAN, que ahora tendrá 26 miembros, no estaba dirigida contra Rusia y afirmó que mantendrá sus puertas abiertas a otros candidatos de los Balcanes. "Los invitados de hoy no serán los últimos", declaró.