Cientos de personas exigieron en un acto marcado por el dolor y la impotencia, una sentencia para los procesados por el incendio de un supermercado en Asunción, que hace cinco años causó al menos 364 muertes en la mayor tragedia civil de Paraguay.
Sobrevivientes y familiares de los fallecidos se congregaron ante el derruido edificio del supermercado Ycuá Bolaños, que se utiliza como lugar de oración de los vecinos de un populoso barrio de Asunción, para la conmemoración de la catástrofe del 1 de agosto de 2004, que causó además 258 heridos.
El acto contó con la presencia del jefe de Estado, Fernando Lugo, quien no dio declaraciones y que el miércoles pasado remitió una carta a la Corte Suprema de Justicia para pedir celeridad en sus deliberaciones y que el proceso en torno al siniestro “no acabe siendo una razón de frustración y de desencanto” para el país.
Además, el Mandatario firmó ese día un decreto por el que se declara el 1 de agosto de cada año, “Día de la Solidaridad y Memoria”, en honor a los sobrevivientes y a los familiares de los fallecidos en el supermercado Ycuá Bolaños.
El momento más emotivo de la conmemoración se registró cuando las sirenas de ambulancias y carros de bomberos resonaron en toda la zona, marcando la “hora fatal” en la que estalló el siniestro.
“No alcanzamos a cerrar el círculo de luto cuando sabemos que los responsables de la muerte de nuestros seres queridos están paseándose libremente. Exigimos justicia”, dijo Roberto Almirón, quien perdió a hijo y esposa.