El primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, coinciden en la necesidad de que otros miembros de la OTAN hagan una mayor contribución a la misión de la OTAN en Afganistán.
Según confirmó Downing Street, oficina del Primer Ministro, Brown y Obama llegaron a esa conclusión durante una conversación telefónica para analizar la situación en el país centroasiático.
“Ellos estuvieron de acuerdo en la importancia de un mejor reparto de la carga civil y militar con los aliados de la OTAN”, afirmó un portavoz de Downing Street.
En ese sentido, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas británicas, Jock Stirrup, se había quejado de que Gran Bretaña hace “más de lo que justamente le corresponde” en Afganistán, respecto a otros miembros de la Alianza Atlántica.
Ambos mandatarios también comparten la idea de que “la misión en Afganistán sigue siendo crucial para la seguridad nacional de Afganistán, Estados Unidos y Reino Unido”.
Además, Brown y Obama ven “avances” en las operaciones militares que están teniendo lugar contra insurgentes talibanes en la conflictiva provincia de Helmand (sur afgano), pese al “trágico costo humano” de las tropas de la OTAN.
Los dos líderes consideran asimismo que esas operaciones “están ayudando a aportar la seguridad que tanto se necesita para las elecciones afganas” del próximo 20 de agosto, agregó el portavoz oficial.
Brown y Obama hablaron por teléfono después de que el Reino Unido anunciara el envío de 125 soldados más a Afganistán para mantener el nivel de las tropas tras el aumento de muertos y heridos en las últimas semanas, indicó el ministro de Defensa, Bob Ainsworth.
Este despliegue, que incluirá a especialistas en la detección de explosivos improvisados, responde a la petición de los jefes militares sobre el terreno, precisó Ainsworth.
Según el ministro, el Gobierno británico pretende mantener en el país centroasiático un contingente de unos 9,000 soldados, frente a los 8,300 que tenía hasta hace poco.
La campaña militar en Afganistán es actualmente motivo de debate en el Reino Unido, donde se acusa al Gobierno de Gordon Brown de no facilitar el equipamiento y los recursos adecuados a los militares, que están acusando muchas bajas.
Según los datos del Ministerio de Defensa, sólo en el último mes han muerto en el sur del país 20 soldados británicos, lo que eleva la cifra total de fallecidos en el conflicto a 188.