Una poderosa bomba casera estalló ayer por la noche frente a un restaurante frecuentado por soldados de una base aledaña y mató a un soldado norteamericano y a un filipino, dijeron funcionarios.
La explosión también hirió a 21 personas en medio de una lluvia de clavos en el convulsionado país. El estallido arrancó el techo de una choza de madera y dañó seis comercios.
El secretario de Defensa, Angelo Reyes dijo que la bomba fue colocada en una motocicleta y que el conductor murió.
En tanto, la guerrilla islámica Abu Sayyaf, supuestamente vinculada con Al Qaeda, ha vuelto a utilizar a sus rehenes como escudos humanos para frenar la ofensiva del Ejército en la isla Joló, según fuentes oficiales.
El grupo separatista mantiene cautivas a nueve personas, entre ellas dos periodistas filipinos capturados el pasado sábado, cuatro mujeres Testigos de Jehová secuestradas en agosto y tres marineros indonesios que permanecen en manos de la guerrilla desde junio.