El hombre acusado de matar a nueve feligreses negros de una iglesia en Charleston ha sido instruido de decenas de cargos federales, dijo un funcionario allegado al caso.
Un jurado de instrucción presentó 33 cargos federales contra Dylann Roof, de 21 años, dijo el funcionario, que habló bajo la condición de anonimato porque aún no se anunciaba públicamente el procedimiento.

Era una decisión prevista desde el arresto de Roof después de la matanza del 17 de junio en la iglesia metodista episcopal Emanuel en el centro de Charleston.
Las autoridades federales habían dicho que la matanza reunía los requisitos legales para declararla un delito agravado por el odio racial.

Roof, un hombre blanco, apareció en fotos con la bandera de la Confederación y aparentemente escribió textos racistas.
Roof ya debe responder a nueve cargos de asesinato ante la justicia estatal, tres de intento de asesinato y otro por portar armas, en un juicio cuya fecha de inicio se ha fijado para el 11 de julio de 2016.
Los delitos de intolerancia suelen ser complicados para el Gobierno porque debe demostrar que el acusado estuvo motivado principalmente por la raza o religión de una víctima para contrarrestar otros factores que suelen esgrimir los abogados defensores, como drogadicción o enfermedad mental.
El año pasado, un tribunal federal de apelaciones en Ohio revocó condenas por delitos de intolerancia contra hombres y mujeres del grupo Amish, acusados de cortar a la fuerza el cabello y la barba de otros miembros del grupo por haber, supuestamente, desafiado la autoridad del líder comunitario.
La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, es la primera mujer negra al frente del Departamento de Justicia de EE.UU., decidió presentar cargos federales contra Roof por crímenes de odio.
"Los feligreses tenían Biblias. Dylann tenía su pistola calibre 45 y ocho cargadores con balas de punta hueca", destacó Lynch al anunciar la acusación federal e indicó que la petición final de la pena de muerte para el acusado dependerá de los deseos de los familiares de las víctimas, que en algunos casos dijeron haber perdonado al presunto asesino.
La fiscal general explicó que el Gobierno federal decidió dar un paso al frente y presentar cargos por crímenes de odio porque el estado de Carolina del Sur, donde se perpetró la masacre, no contempla en su legislación este tipo de delitos.
Según explicó Lynch, Roof comenzó a planear los asesinatos "meses antes" de la noche de la tragedia con el objetivo de "aumentar las tensiones raciales de todo el país y buscando venganza por las injusticias que creía que los afroamericanos habían cometido contra los blancos".
Los investigadores están tratando de establecer si tenía algún tipo de conexión con los grupos de supremacía blanca de Carolina del Sur, estado que en julio decidió retirar la bandera confederada de su Capitolio, tras más de medio siglo ondeando como símbolo de los estados del sur que defendían la esclavitud en la Guerra de Secesión contra los del norte.