Sonia Sotomayor, candidata a entrar en el Tribunal Supremo de EE.UU., evitó pronunciarse sobre el aborto, pese a la insistencia de los republicanos, y reveló que el presidente Barack Obama ni siquiera se lo preguntó al entrevistarla para el puesto.
Mientras que en otros países, la regulación o prohibición del aborto es un asunto de la Legislatura, en Estados Unidos, la última palabra al respecto la tiene el Tribunal Supremo y por ello es un tema clave en las audiencias de confirmación de un nuevo miembro de esa Corte.
Sotomayor se evadió de presentar su opinión con los métodos que emplearon otros candidatos antes que ella: rechazó algunas preguntas por hipotéticas.
También usó su conocimiento de la ley para evitar respuestas directas, en su tercer día de testimonio ante el Comité Judicial del Senado.
El senador republicano Tom Coburn, la tentó preguntándole si sería legal que una mujer pusiera fin a su embarazo a las 38 semanas si el feto sufría espina bífida, una deformación congénita de la columna vertebral que puede acarrear graves consecuencias.
Sotomayor no cayó en la tentación y le argumentó que no podía responder “de forma abstracta, porque tendría que mirar las leyes estatales”.