El candidato que resulte electo en Colombia para suceder al presidente Andrés Pastrana enfrenta en lo inmediato los desafíos de derrotar una violencia que provoca 23,000 muertos y más de 3,000 secuestros al año, disminuir la pobreza, impulsar una reforma política y vencer la corrupción endémica que azota al país.
Tales desafíos son señalados por diversos analistas como cruciales para reactivar la economía colombiana, que trata de salir de sus peores resultados económicos en siete décadas y que la semana pasada sufrió uno duro golpe, tras la decisión de EU de no renovar la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA).
La determinación de Washington sobre el ATPA le costará cada año unos 45 millones de dólares a Colombia, el primer productor mundial de coca y cocaína cuya alicaída economía ha sido permeada por fondos del narcotráfico.
El candidato favorito en las encuestas para ganar las elecciones presidenciales del próximo domingo, el independiente de derecha Alvaro Uribe, ha señalado la urgencia de frenar la violencia desatada por los rebeldes izquierdistas, los paramilitares de ultraderecha, los narcotraficantes y los delincuentes comunes.