Políticos suecos y líderes europeos dieron ayer un emotivo adiós a la canciller sueca Anna Lindh, lamentando la pérdida de una mujer que consideran llevó alegría y honor a la política.
Los reyes de Suecia, colegas de Lindh en el gobernante partido socialdemócrata y líderes europeos le rindieron homenaje en un servicio no religioso en el imponente ayuntamiento de ladrillos rojos donde se festejan los premios Nobel. El funeral de Lindh, asesinada el miércoles de la semana pasada mientras se encontraba de compras, será privado.
Los discursos fueron más allá de las exigencias de la etiqueta. El canciller griego, George Papandreou, quien habla sueco tras haber pasado su exilio allí, preguntó "¿Por qué, por qué, por qué nuevamente?", refiriéndose al asesinato del primer ministro Olof Palme en una calle de Estocolmo, en 1986.
La seguridad alrededor de la ceremonia fue la más fuerte en Estocolmo desde el funeral de Palme, cuyo asesinato aún no ha sido resuelto. La Policía informó que el principal sospechoso, un hombre de 35 años arrestado el miércoles, se mantendrá detenido a pedido de la fiscalía.
"Pocos sucesos detienen los relojes: uno de estos fue la muerte de Anna Lindh, una mujer que amó al mundo y fue amada por el mundo", dijo a los dolientes el comisionado europeo de Relaciones Exteriores, Chris Patten.
El hombre sospechoso del asesinado de Lindh, permanecerá en prisión preventiva una semana más, a petición de la fiscal encargada del caso, Blidberg. Blidberg cursó al tribunal de primera instancia de la capital su petición una hora antes de que expirara a mediodía de ayer el plazo para solicitar una prolongación de la detención.
La decisión del tribunal hace pensar que la fiscal aportó, como marca la ley, evidencias que confirmarían la existencia de "bases razonables" para la sospecha, y convenció de que el sospechoso podría escapar o aprovechar su libertad para destruir pruebas.
Los investigadores tampoco quisieron dar a conocer los resultados de los análisis de ADN que se realizaron al sospechoso ni si éstos coinciden con las muestras que se obtuvieron de una gorra que el asesino de la ministra arrojó tras cometer el crimen.
Sin embargo, expertos consultados ayer por distintos medios de comunicación suecos creen que un resultado positivo en las pruebas de ADN no basta para inculpar al sospechoso. Por otra parte, el asesinato de la ministra ha hecho que la Policía intensifique la seguridad de los cargos públicos y miembros de la familia real.