Las autoridades escocesas decidieron suspender todos los trasplantes de corazón que se iban a practicar en la región durante las próximas semanas, tras el incremento en el número de pacientes fallecidos que se sometieron a este tipo de operación en el último año.
La Unidad Nacional Escocesa de Trasplantes de Corazón de la Enfermería Real de Glasgow, dejará de realizar esta práctica médica tan común, mientras se investigan las circunstancias que han motivado el número actual de pacientes fallecidos tras un trasplante.
Cuatro de las once personas que se sometieron a la operación durante el 2007 en Escocia fallecieron en los 30 días posteriores a la cirugía, lo que sitúa la tasa de mortandad tras un trasplante de corazón en un 36%.
La cifra es más elevada que la del del Reino Unido, donde un 13% de los pacientes murieron en el mes posterior.