Datos claves
1,000- toneladas de armas químicas y agentes tóxicos, entre gas sarín, mostaza y VX, están en Siria.
- de septiembre el Congreso de Estados Unidos retoma sus funciones.
Los tambores de guerra han desatado el estruendo político en torno al conflicto en Siria por el controvertido uso de armas químicas contra civiles en los suburbios de Damasco que, en medio del desconcierto originado por la espantada británica, ha forzado a potencias y vecinos a mover sus peones.
El Gobierno sirio ha pedido por carta a la ONU que asuma su responsabilidad para impedir un ataque e impulsar una solución política, según la agencia oficial Sana.
Por el contrario, según dijeron dirigentes de la Coalición Nacional Siria (CNFROS), la principal alianza opositora, la Liga Árabe debía haber pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que castigase al régimen por el uso de armas químicas.
Sin embargo, los jefes de la diplomacia árabes no hicieron alusión a la intervención reclamada por Estados Unidos y evidenciaron sus diferencias, con Arabia Saudí a favor y Egipto en contra.
Su secretario general, Nabil al Arabi, dijo que “cualquier acto para afrontar o castigar el régimen sirio se debe producir en el marco de los acuerdos de la ONU” y, “si alguien utiliza la fuerza militar fuera de la legitimidad, lo hará de manera unilateral”.
Washington ha ordenado el desplazamiento al mar Rojo del portaaviones de propulsión nuclear Nimitz y su grupo aéreo, según los medios estadounidenses.
Tras el anuncio el pasado sábado del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de una consulta al Congreso sobre represalias militares contra el régimen de Bachar al Asad, el escenario mundial ha recuperado el viejo enfrentamiento dialéctico de la guerra fría.
Ese que mencionó el mandatario estadounidense cuando canceló la reunión que tenía previsto celebrar esta semana en Moscú con el presidente ruso, Vladímir Putin, después de que diese asilo al extécnico de la Agencia Nacional de Seguridad Edward Snowden.
No obstante, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que la invitación a Obama para que visite Rusia sigue en pie.
Pese a estas palabras, Lavrov advirtió también de que un ataque contra Siria aplazaría casi indefinidamente una nueva conferencia de paz como Ginebra-2.
De todos modos, ambos mandatarios se verán este jueves y viernes en la cumbre del G20 (Grupo de Países Desarrollados y Emergentes) en San Petersburgo.
En este escenario de confrontación política, Rusia anunció el envío del Priazóvie, un buque de guerra, a las costas de Siria para recabar información al tiempo que desechaba las pruebas de EE.UU.
En un aparente intento de acallar el estruendo de los tambores de guerra, Putin apoyó el envío de una delegación parlamentaria a EE.UU. para hablar con sus colegas del Congreso norteamericano.
Posturas
El Gobierno de Pekín se mostró “gravemente” preocupado, según un portavoz de Exteriores, que confirmó que EE.UU. les habían mostrado sus pruebas, pero reiteró que las decisiones solo deben responder a “la investigación imparcial, profesional e independiente de la ONU”.
La espantada del Reino Unido ha desatado en las islas una tormenta política con cruce de reproches, aunque el Gobierno torieha descartado volver a consultar al Parlamento.
En Francia, es ahora el presidente François Hollande quien atraviesa momentos de desconcierto tras la deserción británica, al ver la creciente renuencia de la opinión pública francesa y de la oposición a una intervención militar.
Su decisión de no pedir el voto en la Asamblea ha multiplicado el número de voces que le piden esa consulta.
En Australia, otro tradicional aliado estadounidense, el líder de la oposición, el conservador Tony Abbott, que se perfila como favorito en las elecciones del sábado, descalificó a los rebeldes y al Gobierno sirios.
“No se trata de buenos contra los malos. Son los malos contra los malos”, declaró Abbot.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, defendió una solución consensuada.
Mientras, Alemania, que se ha apresurado a informar que Siria no forma parte de la agenda del G-20, creó hoy con Emiratos Árabes un fondo para las regiones no controladas por el régimen del presidente Bachar al Asad.