La jornada electoral en el barrio pobre de Guarenas, al este de Caracas, se tornó ayer en un evento cargado de tensión y miedo después de que un grupo de supuestos simpatizantes del gobierno de Nicolás Maduro intentara amedrentar a los votantes con armas de fuego que, pese a las amenazas, no dejaron de participar.
Ervin Cabrera, un abogado de 40 años, aseguró a Efe que los motoristas eran presuntos miembros de "colectivos", organizaciones civiles que la oposición identifica con grupos de choque afectos al chavismo gobernante.
"Me apuntaron con un arma en la cabeza los colectivos, nos pidieron que nos fuéramos", relató.
Cabrera explicó que, pese al temor, nadie se movió de las filas, y que posteriormente un contingente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) llegó al lugar para restaurar el orden roto.
Tras el cierre de las mesas de votación en el proceso de elecciones a gobernadores, la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) instó a los venezolanos a quedarse en los centros de votación y acompañar a los testigos de mesa en el proceso de verificación para "proteger" los votos emitidos.