El gobernador de Fukushima, Yuhei Sato, se reunió con el presidente de TEPCO, Masataka Shimizu, y le comunicó que no permitirá que la maltrecha central de Fukushima Dai-ichi vuelva a funcionar.
Fue la primera reunión entre ambos desde que comenzó la crisis nuclear, después de que en las últimas semanas Sato rechazara dos veces encontrarse con el presidente de Tokyo Power Electric Company (TEPCO), que opera la central afectada por el terremoto y posterior “tsunami” del 11 de marzo.
A finales de marzo, la compañía informó que desmantelaría cuatro de los seis reactores de la planta, sin especificar cuáles eran sus planes para los otros dos restantes.
Sato exigió que la compañía eléctrica compense económicamente no solo a granjeros y pescadores, sino a las fábricas y empresas del sector turístico.