Un equipo de científicos estadounidenses y británicos ha descubierto un método para eliminar células cancerosas con discos magnéticos sin necesidad de utilizar altas frecuencias, lo que evita efectos negativos que habían impedido hasta ahora el uso clínico de este tipo de terapias.
La doctora Elena Rozhkova y sus colegas construyeron minúsculos y ultrafinos discos magnéticos con una aleación compuesta por hierro y níquel en donde la magnetización de todos los átomos se organiza en círculos concéntricos, creando un "remolino magnético".
Cuando se acerca a éste un campo magnético alternativo, los discos oscilan, lo que según los test de laboratorio realizados perturba el desarrollo de las membranas de las células cancerosas y pone en marcha su destrucción.
Este descubrimiento permite superar algunos de los problemas que han hecho que este tipo de terapias no se utilicen clínicamente, como el que supone la formación en el cuerpo de amasijos de partículas permanentemente magnetizadas, según los investigadores.