El primer paso es diagnosticar la patología que padece el animal para canalizarlo a un consultorio.
Las parejas en problemas ya no son las únicas que pueden recibir asistencia para tratar de superar alguna crisis. En Holanda también pueden hacerlo las personas que por algún motivo se han distanciado de sus mascotas.
El rescate de la relación entre amo y mascota ya es posible con la puesta en marcha de una clínica especializada en comportamiento animal por parte de la Facultad de Veterinaria de Utrecht.
"Nuestro objetivo es salvar la relación de las personas con sus animales de compañía", explica a BBC Mundo Valerie Jonckeer Sheehy, responsable del proyecto.
Las terapias están abiertas a gatos, perros y aves, particularmente papagayos, aunque también habría margen para incluir a un caballo en aprietos.
Los tratamientos son en pareja, de manera que en las sesiones deben estar presentes tanto animales como dueños.
Al ser el único en su tipo en Holanda, la clínica sólo atiende los casos más severos.
Así que para llegar al "diván" de Utrecht, en primera instancia, el interesado necesita una carta del veterinario "de vecindario" que certifique que la relación está pasando por un mal momento.
El veterinario deberá identificar que el animal experimenta problemas muy severos, como miedo extremo, agresividad descontrolada, estrés o pérdida de confianza en su amo.
Los especialistas aseguran que muchos de estos problemas son creados en los animales por la manera como los tienen, los tratan y han crecido.
Una vez en Utrecht, el primer paso es diagnosticar la patología que padece el animal para canalizarlo al consultorio correspondiente.
"Una de las principales características de este centro es que por primera vez tenemos al servicio a todos los especialistas de la ciencia animal en estrecha colaboración con psicólogos", sostiene Valerie Jonckeer Sheehy.
"El modelo ha sido desarrollado para trabajar conjuntamente con el dueño, porque en muchas ocasiones es el causante del problema, y no el animal".
"Queremos educar a las personas para que no tengan falsas expectativas de sus mascotas, porque en ocasiones responden con castigos a comportamientos que no comprenden, creando un círculo de desconfianza y distanciamiento".
Por ejemplo, son comunes los conflictos con los perros ovejeros de raza "collie" cuando viven en un departamento, debido a que necesitan correr todos los días durante horas y no es suficiente sacarlos a la calle por algunos minutos.