El rey de Jordania, Abdalá II, afirmó ayer que la red terrorista recientemente desmantelada en su país iba a cometer "un crimen nunca visto en el reino" que habría costado la vida a "miles de civiles".
En una carta enviada al jefe de los servicios secretos, el general Saad Jair, el Rey afirma que "todos los miembros de la red" fueron detenidos.
El país "vivió durante los últimos días una situación extremadamente delicada (...) pero la protección divina frustró los planes de estos criminales y salvó la vida de miles de civiles", afirma.
El soberano no reveló los objetivos de la red ni la identidad de sus miembros. Sólo dijo que "la cantidad de explosivos encontrada en los vehículos, la manera en la que debía llevarse a cabo la operación terrorista y la elección de los blancos civiles" demostraban su intención de perpetrar un ataque de envergadura.
En una respuesta al Rey, Jair dio a entender que se trataba de extremistas musulmanes y afirmó que los miembros de la red detenidos "utilizaban como pretexto la religión cuando en realidad estaban muy alejados de ella".