Dmitry Medvedev, el presidente electo de Rusia, prometió dar mayores libertades y garantizar el imperio de la ley, alentando las esperanzas de que el gobierno suavice su rígido control de la oposición.
Pero los acontecimientos de las últimas semanas hacen pensar que la presidencia de Medvedev tal vez no se distinga tanto de la de Vladimir Putin.
Tras la elección de Medvedev el 2 de marzo, continuó la represión de militantes de los derechos humanos y de la oposición. La elección tampoco puso fin a la campaña contra firmas extranjeras.