El plan que pretende establecer el Gobierno asigna a las autoridades de la provincia de Fukushima la tarea de realizar revisiones médicas periódicas a unos 2 millones de residentes de la zona, incluyendo a los evacuados, durante los próximos 30 años, informó la agencia local Kyodo.
El gobierno provincial, que ya ha decidido por su cuenta repartir dosímetros a cerca de 280.000 niños, tendría el cometido de analizar los niveles de radiación acumulada y realizar análisis de sangre a todos aquellos afectados que deseen participar en las pruebas.
El Gobierno espera poder tener aprobadas las líneas básicas del presupuesto a finales de este mes y presentarlo ante el Parlamento a mediados de julio, añadió Kyodo.
El anuncio coincide con las recomendaciones publicadas hoy por un grupo médicos e investigadores japoneses sobre el alto índice de exposición acumulada de radiación interna de gente que vive en la provincia.
El estudio, que analizó la comida y la orina de 15 residentes de las ciudades de Iitate y Kawamata, a unos 40 kilómetros de la central nuclear de Fukushima, estima que sus niveles de exposición interna han sido de hasta 3,2 milisievert durante al menos 2 meses.
La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa recomienda desalojar áreas con un nivel de radiación anual acumulada superior a 20 milisievert, muy por encima del máximo de 1 milisievert anual que sugiere la Comisión Internacional de Protección Radiológica.