El presidente de Panamá, Martín Torrijos, señaló hoy que su país presenta un clima de estabilidad y confianza para el comercio y presionó por la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC), pese a que no tiene fecha en el calendario legislativo.
"Estamos optimistas de que podremos lograr la aprobación del Tratado de Promoción Comercial con Panamá", dijo Torrijos tras un almuerzo con miembros de la Cámara de Comercio de EE.UU.
La Casa Blanca aún no ha enviado al Congreso el proyecto de ley para la aplicación del TLC con Panamá, también conocido como Tratado de Promoción Comercial, a la espera de que los legisladores sometan a voto primero el TLC con Colombia.
Pero a sólo 50 días de los comicios generales en EE.UU. y con un Congreso inapetente en el frente comercial, pocos analistas creen que los pactos sean votados este año.
Preguntado por Efe al respecto, Torrijos contestó: "Respetando las tareas del Congreso y de la Administración, vamos a estar con la mejor disposición de colaborar en este esfuerzo" de sacar adelante el TLC con Panamá.
Para persuadir a la opinión pública, Torrijos acudió al almuerzo de la Cámara de Comercio armado de estadísticas sobre el "enorme" progreso de su país desde que asumió las riendas del Gobierno en 2004.
En 2004 y "sin exageraciones", recordó, el nivel de pobreza se acercaba al 40 por ciento, había un déficit fiscal "insostenible" y una "corrupción rampante" y el Canal se acercaba rápidamente a su plena capacidad.
Torrijos enumeró la respuesta de su Gobierno a los "enormes retos" que afrontaba el país en medio de una crisis fiscal que, en resumen, implicó una reducción del gasto público, el control de la deuda exterior, la disminución de la pobreza, la modernización del aparato gubernamental y una mejora a la competitividad económica del país.
Durante cerca de 15 minutos el mandatario panameño delineó los avances que legará a su sucesor tras las elecciones de mayo de 2009.
Se mostró confiado en que su Gobierno dejará sentadas las bases para tener un país con una democracia sólida, capaz de ofrecer mejoras a la calidad de vida "para todos los sectores" de la sociedad.
Sin embargo, Torrijos predicaba en territorio amigo, rodeado de líderes empresariales y funcionarios de alto rango del Gobierno de Washington que apoyan el TLC.
La prueba de fuego será, según los analistas, si el Congreso, bajo control demócrata, vota los convenios comerciales antes de fin de año.
En el Congreso no hay señales claras de que habrá una sesión especial después de los comicios generales del próximo 4 de noviembre.
Torrijos se reunió esta mañana con el presidente del Comité de Medios y Arbitrios, Charles Rangel, pero su oficina se negó a comentar sobre la reunión o sobre el futuro que aguarda a los tratados de libre comercio.
También se reunió con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, para tratar precisamente el rumbo del TLC, quizá la prioridad más urgente en la agenda bilateral.
En declaraciones a Efe, Sara Mangiaracina, portavoz de la oficina de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, dijo que Torrijos y Rice analizaron las formas "de fortalecer las ya excelentes relaciones entre Estados Unidos y Panamá".
Torrijos le expresó a Rice "el fuerte deseo de Panamá de que el Congreso ratifique pronto el TLC", señaló la portavoz.
Asimismo, ambos "discutieron asuntos de seguridad y reafirmaron su compromiso compartido de estrechar la cooperación en los esfuerzos para combatir el crimen trasnacional", puntualizó.
Algunos observadores consideran que el TLC con Panamá afronta un mejor panorama tras la renuncia, el pasado 1 de septiembre, del presidente de la Asamblea General, Pedro Miguel González, acusado en EE.UU. del asesinato de un soldado estadounidense en 1992.
Su renuncia, a efectos prácticos, elimina la gran traba que el Congreso había citado en torno al TLC con Panamá.
Mañana Torrijos hará una presentación ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre la expansión del Canal y se reunirá con el presidente George W. Bush en la Casa Blanca.