El Tribunal Penal Internacional (TPI), que podrá procesar a acusados de crímenes de guerra, contra la Humanidad y genocidio, entra en vigor hoy, tras un largo camino lleno de dificultades y pese a la oposición de países como EU y China.
El TPI, con sede en La Haya, tendrá carácter permanente, investigará y juzgará a personas, no Estados que gocen de inmunidad en sus países y por actos que se cometan a partir de su entrada en vigor, pues no tiene competencia retroactiva.
El objetivo es asegurar que los crímenes de guerra y contra la Humanidad puedan ser llevados ante la Justicia, ya sea nacional o internacional, y los procesos se podrán incoar a instancias de un Estado parte, el fiscal o el Consejo de Seguridad de la ONU.