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Tragedia muestra el lado sórdido de los centros de rehabilitación en Perú


La muerte de 27 personas en un incendio ha puesto en evidencia el hacinamiento y la informalidad en muchos de los centros de rehabilitación para personas adictas a las drogas y el alcohol en Perú.

“Este centro de rehabilitación era una guarida de la muerte”, declaró la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, tras confirmar que el local funcionaba sin permisos de la municipalidad de San Juan de Lurigancho, el distrito más poblado de Perú, con casi un millón y medio de habitantes.

Según los testimonios de los sobrevivientes, el siniestro comenzó la mañana del sábado, cuando algunos internos del primer piso del local intentaron huir y quemaron trapos que terminaron por propagar el fuego.

Un sobreviviente, identificado como Víctor de la Cruz Caballero, narró a los periodistas que estaban desayunando cuando de pronto escucharon que los vidrios de las ventanas del primer piso se rompían y se desató el pánico al comprobar que se había iniciado el fuego.

Otro interno, que se identificó como Jean, afirmó que tuvieron que romper los seguros de una puerta con un ladrillo para poder escapar de las llamas y el humo.

Jean confirmó que vivían hacinados: “en un cuarto entraban tres camarotes de tres pisos, cada uno dormía en un camarote. En la sala dormían los que no tenían cama, había colchonetas, eran las personas mayores”. Los parientes de otro interno, identificado como Germinio Rojas, aseguraron que en el centro de rehabilitación maltrataban a los internos y que los encargados no permitían las visitas aduciendo que tenían que estar aislados para recapacitar sobre su adicción.

 

“Pagamos 40 soles semanales ($14.8) para que les den de comer, pero nos enteramos que les daban comida podrida que recogían del mercado”, denunciaron.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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