El gobierno de transición de Túnez afirma que mantiene controlada la situación en lo que se refiere al masivo flujo de refugiados que huyen de Libia, aunque reclamó hoy una mayor presencia de las organizaciones internacionales para evitar que la situación degenere en una catástrofe humanitaria.
Si bien oficialmente todo está bajo control y la situación hoy en el paso fronterizo tunecino de Ras el Jedir era más tranquila que en jornadas precedentes, lo cierto es que miles de refugiados siguen llegando hasta aquí, en concreto 15.000 en las últimas 24 horas, según indicaron a Efe fuentes oficiales tunecinas.
Las fuentes dijeron que desde la semana pasada, cuando comenzó el masivo éxodo, 73.000 personas, la mayoría egipcios, han pasado por Ras el Jedir huyendo de la sangrienta rebelión contra el líder libio, Muamar Al Gadafi.
El ejército tunecino trata de canalizar a los refugiados hacia los campamentos instalados en las cercanías de la frontera, en concreto el de Choucha, situado a unos ocho kilómetros de Ras el Jedir, y donde cada vez es mayor la presencia de las tiendas de campaña de color blanco enviadas por la Alta Comisaría de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Una fuente de ACNUR en Choucha dijo a Efe que ya se han instalado mil tiendas de campaña en la zona y que se considera levantar muchas más en función de lo que demanden las circunstancias.
Las circunstancias, en todo caso, se resumen en un constante trasiego de personas, en su mayoría egipcios, aunque hoy muchos de los que cruzaron por Ras el Jedir eran africanos, de países como Mali, Nigeria, Ghana o Somalia, y también varios cientos de refugiados de Bangla Desh.
La ministra tunecina de Sanidad, Habiba Ben Romdhane, visitó hoy la zona para evaluar sobre el terreno la situación.
En declaraciones a la prensa, la ministra recalcó que el ejército tunecino "controla la situación" en lo que se refiere a la acogida y la ubicación de los refugiados, pero destacó que "necesita de la ayuda de las organizaciones internacionales" especializadas en atender este tipo de situaciones, como ACNUR, UNICEF, etc.
"La ayuda internacional es muy importante", subrayó la ministra tunecina.
En este sentido, una fuente próxima a la ministra comentó a Efe que las organizaciones internacionales "pueden contribuir a aliviar la carga que ahora mismo soporta el ejército tunecino, que ya es muy pesada", al tiempo que resaltó que los militares están desempeñando un notable papel.
Por otro lado, la ministra se refirió al problema de los miles de refugiados egipcios que han cruzado la frontera y que demandan con insistencia la presencia de sus representantes para que les ayuden a ser repatriados.
La ministra señaló que Egipto, que también afronta una complicada transición política tras la revolución que depuso al presidente Hosni Mubarak, "no dispone de los medios necesarios" para encarar una situación como ésta por lo que volvió a hacer hincapié en la necesidad de una mayor implicación de la organizaciones internacionales.
Por su parte, Monji Slim, presidente del Creciente Rojo tunecino en la zona, reconoció en declaraciones a Efe que "estamos sobrecargados" por la avalancha de refugiados y todo lo que ello genera, al tiempo que señaló que se están haciendo todos los esfuerzos posibles para evitar que la situación se deteriore.
Por otro lado, Efe pudo constatar que la policía y la Guardia Nacional tunecinas, reforzada por unidades especiales, han tomado el control pleno del tránsito de los refugiados para evitar que se repitan incidentes como los de ayer, martes, cuando la situación estuvo a punto de desbordarse debido al escaso número de agentes destacados para controlar la avalancha.
Hoy, de hecho, apenas se veía ante la valla que separa Libia de Túnez a los grupos de jóvenes voluntarios tunecinos que, provistos de palos y bastones trataban de ayudar a las fuerzas de seguridad en la tarea de canalizar y controlar a los refugiados, algo en lo que demostraron más voluntad que acierto, a juzgar por los numerosos incidentes que se produjeron.
No obstante, el drama sigue para los refugiados cuando cruzan la frontera, pues muchos de ellos presentan "un fuerte stress, una gran presión psicológica", dijeron a Efe fuentes médicas tunecinas.
A todo ello hay que añadir que en el tiempo que han permanecido esperando, en algunos casos una semana o incluso diez días, como relató a Efe un refugiado nigeriano, "han comido muy mal, han pasado mucho frío, sobre todo por la noche, por lo que muchos presentan cuadros de gripe y bronquitis", que en algunos casos han requerido de hospitalización, indicaron las fuentes.