La razón de que los hombres vivan menos que las mujeres puede estar en el esperma, según un estudio de investigadores japoneses que demostraron en ratones que hay un gen que sólo se activa en el sexo masculino y que acorta la vida.
Este gen se transmite a la descendencia a través del esperma y es el responsable también de que los hombres sean más grandes que las mujeres, lo que también implica una vida más corta.
Aunque el estudio fue realizado en ratones, los científicos consideran que las conclusiones se pueden aplicar al caso de todos los mamíferos, incluida la especie humana.
La investigación, realizada por el Instituto Nodai de Investigación de Tokio y publicada en la revista científica "Human Reproduction", giró en torno a un grupo de ratones que nacieron a partir del material genético de dos hembras y sin necesidad de aportación genética de un macho.
Un total de 13 ratones "bimaternales", como se definen en el estudio, fueron producidos a partir de la manipulación de ADN, de manera que los genes en los óvulos de hembras jóvenes se comportan como los incluidos en el esperma, dándoles la capacidad de fecundar.
El material genético alterado fue entonces implantado en los óvulos de ratones hembra adultas para crear los embriones y el resultado fueron trece ratones con genes heredados únicamente de dos madres sin que hubiera participación del esperma masculino.
Estos ratones "bimaternales" resultaron vivir de media un 33% más que los ratones con padre y madre: 1,045 días, frente a los 996 días que suelen vivir los nacidos de manera natural. Los ratones de laboratorio eran sensiblemente más pequeños al nacer y tenían sistemas inmunológicos más eficaces.
El responsable es el llamado gen marcador, el que tiene que ver con el proceso por el que los genes heredados de ambos padres son activados o desactivados en función del sexo del descendiente.
Se cree que la razón de las diferencias en longevidad tienen que ver con la represión de un gen llamado Rasgrf1 en los ratones bimaternales".