Un mes después de la tragedia en Curuguaty, que desencadenó la salida del poder de Fernando Lugo, apenas han trascendido avances en la investigación de un episodio que tiñó de sangre la lucha por la tierra en Paraguay.
“Todo se encamina al opá reí (a la nada, en guaraní), a la falta de interés en investigar profundamente lo que ocurrió ahí y los que estuvieron detrás de esa masacre”, dijo el dirigente de la Liga Nacional de Carperos (campesinos sin tierra), José Rodríguez.
“No veo que el Gobierno tenga demasiado interés en desvelar” lo ocurrido, observó el analista Alfredo Boccia.
Seis policías y 11 campesinos murieron el 15 de junio en un choque armado durante un desalojo de “sin tierras” que ocupaban una estancia del político “colorado” Blas N. Riquelme, cuya propiedad le disputa el Estado.
Una semana después, Lugo perdió la Presidencia por “mal desempeño” en sus funciones.