La responsable gubernamental alemana de estudiar los casos de abusos sexuales contra menores, Christine Bergmann, lleva contabilizadas más de un millar de denuncias desde la apertura el pasado 28 de mayo de una línea de atención a las víctimas.
En dos terceras partes de los casos los abusos tuvieron lugar en instituciones y la mitad de estos últimos en centros religiosos, casi todos católicos, según un comunicado divulgado ayer.
El informe señala que una tercera parte de los denunciantes ha sufrido abusos sexuales en el seno de su familia o círculo de amistades.
Destaca que más del 60% de las personas que se han dirigido a la oficina de Bergmann nunca se habían atrevido a contar lo que les ocurría y casi el 90% sufrió reiterados abusos sexuales.