Mundo

Una ciudad herida


EL 11 de marzo del 2004, 10 bombas explotaron en cuatro trenes de Madrid y causaron 192 muertos, más de 1,500 heridos y una convulsión que llevó a los socialistas al poder y a retirar las tropas españolas de Irak.
"Estamos todavía quizás un poco tocados", dijo Enrique Sánchez, uno de los primeros conductores de ambulancia en llegara la estación de Santa Eugenia, donde se produjo una de las explosiones. "Parece muy pronto para revivir todo esto".
"En ese mismo momento en que estuve atendiendo esa cantidad de heridos, en ese mismo momento estábamos llorando. No dábamos crédito a lo que estábamos viendo. Me acuerdo de sus caras, de cada uno de ellos. De sus nombres no. El silencio que hubo aquí era sepulcral. Ese terror en los ojos de la gente".
Las víctimas -los sobrevivientes, los heridos y los familiares de los muertos en el atentado más devastador de la historia moderna de España- dijeron a los medios de comunicación que no pueden soportar ver de nuevo las imágenes de los trenes que quedaron abiertos "como una lata de atún", como Sánchez describió a Reuters ese día.
Otra víctima señaló que ni siquiera quería pensar en el aniversario.
"Durante seis meses ni siquiera pude ver la televisión. No quería ver las caras de los asesinos", declaró la mujer a condición de no ser identificada.
Extremistas islámicos -la mayoría de Marruecos y otros países norafricanos- reivindicaron los atentados a nombre de Al Qaeda y dijeron que fueron en venganza por el envío de tropas españolas a Irak y Afganistán.
Un total de 74 personas han sido detenidas en la investigación de los ataques, de las 24 que siguen en prisión, 17 están bajo supervisión judicial y 33 han sido puestas en libertad.
España tenía que realizar elecciones generales cuatro días después y hasta el momento del atentado se daba como un hecho que el derechista Partido Popular iba a permanecer en el poder.
Pese a que todas las evidencias apuntaban a que los ataques habían sido perpetrados por radicales islámicos, el gobierno de José María Aznar mantuvo la versión de que las principales sospechas recaían sobre el grupo separatista vasco ETA.
La divulgación de una cinta de video por parte de un grupo ligado a Al Qaeda atribuyéndose los bombazos desató la indignación entre la población, que se sintió engañada por el gobierno, y volcó las urnas a favor de los socialistas.
Si algo ha quedado grabado en la memoria de los madrileños, es que el 11-M, fue el día en que la solidaridad plantó cara al terror. Un año después los ciudadanos no han cambiado sus hábitos de transporte y ocio. La vida continúa, la ciudad está viva y ha recobrado su pulso. Nadie quiere recordar la tragedia.


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189109
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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