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Una mujer puede convertirse hoy en presidenta de Brasil

En las urnas se determinará si los brasileños contarán por primera vez con una mujer en la Presidencia, o habrá que esperar a una segunda vuelta el próximo 31 de octubre.


La candidata oficialista a la Presidencia brasileña, Dilma Rousseff, evitó comentar la posibilidad de ganar la jefatura del Estado en la primera vuelta electoral que se celebra hoy y negó que sus partidarios ya tengan una fiesta preparada.

“Nadie está preparando una fiesta. Tenemos mucho respeto por el proceso electoral”, dijo Rousseff a los periodistas en Sao Bernardo do Campo, ciudad vecina de Sao Paulo, donde participó en una caminata con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien la escogió a dedo como la candidata a sucederle.

La candidata del Partido de los Trabajadores (PT) agregó que el electorado es quien decide si la elige y si en la primera o en la segunda vuelta, y por eso “es prudente aguardar”.

 

Pese a que todas las encuestas señalan a la aspirante oficialista como la máxima favorita a imponerse en las elecciones de hoy, existen dudas sobre si alcanzará la mitad más uno de los votos válidos necesarios para garantizar la elección sin tener que acudir a la segunda vuelta, el 31 de octubre.

Su intención de voto, de cualquier forma, es muy superior a la de sus dos principales rivales: José Serra, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y la senadora Marina Silva, del Partido Verde (PV).

Clase media elige.
Se estima que los 30 millones de personas que han salido en los últimos diez años de la pobreza extrema deciden hoy quién presidirá el país.

 

Ellos son los hombres y mujeres que mantienen una economía muy modesta, pero que han podido, por primera vez, abrir una cuenta corriente, acceder a un pequeño crédito o comprar a plazos una nevera o una lavadora, la auténtica imagen de este nuevo Brasil que el resto del mundo mira con expectación y deslumbramiento.

Retos.
El Brasil que deja Lula se siente optimista, pero sigue teniendo graves problemas.

El primero es que más del 40% de la población está todavía en la pobreza más absoluta y sobrevive en buena parte gracias a las pequeñas subvenciones del Plan Bolsa Familia, destinado a lograr el objetivo de Hambre Cero.

 

El segundo problema es la necesidad de mejorar rápidamente la calidad de la educación que reciben los hijos de esa nueva clase C, seguido muy de cerca por la lucha contra la corrupción, la mejora en las infraestructuras y la reforma fiscal.

Son quizás esos problemas y el convencimiento de que se ha dado con la fórmula para terminar resolviéndolos, los que han convertido el panorama brasileño en algo muy particular en América Latina: todo el espacio político está ocupado por ofertas moderadas de centro-izquierda.

La oposición que acude a las urnas está representada por un político de larga tradición social demócrata, José Serra, y por una dirigente ecologista que formó parte de los gobiernos de Lula.

 

Nadie en Brasil quiere estar ni en la derecha ni tan siquiera en el centro-derecha, lo que no quiere decir que la derecha no exista.


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607101
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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